En tu piel el otoño sabe a vid,
el mar navega en tus manos
y el viento se acurruca en tus latidos.
Hoy recupero el vendaval de tus pupilas
y me afirmo en el regazo de tu sombra.
Es cierto, nos encontramos
cuando la noche es un dragón en agonía
y sin quererlo descalzamos la luna y las estrellas
mientras el mundo oscilaba entre la guerra y el fusil.
Vi en tus ojos ermitaños mi refugio,
me resguardé de la tormenta
y me perdí en tus contornos;
de nuestro amor nació una paloma en mi costado,
trémula y celeste bajo el árbol,
ocupó tu casa y quedé al margen de mi vida.
Lady López



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