Señor! ¿estás ahí?
Sujeta mi dolor y su reverso oleaje
que a la grupa de la tarde
cayó sobre mi alma
un cadencioso anonimato.
Sin pretender ni negar
los motivos que danzaban
sobre mis aguas
cayó...¡el mundo!
sobre mi espalda.

¡Señor! que estás ahí...
te oigo entre mi espinoso desvarío
y el insípido amor que ya se va
¡sin dejar nada!
ni odio, ni rencor,
ni soledad, ni olvido.
Ribereño dolor me habita
mezclado de angustia color noche.

En aras de ese amor
encontré mi libertad
y pinté mis días.
¡Señor, perdóname!
huella que martiriza deja en bronce
una pátina viscosa
Deja mi cordura
entre las capas de mis deseos.

Fui tras imposibles
sueños bestiarios, convulsos,
ardiente perfume que se cuela
por las orillas de mi angustia.
Acción vil, turbia,
de halo rencoroso
que exhuma mi paz y mi sosiego.

Irreverente pensamiento
deposita en mi ser
puñal que inicia su debate
insistiendo. ..insistiendo. ..insistiendo
en quedarse ahí
enclavado en mi nave
que despliega sus velas
y deja este puerto
adentrándose en los mares del silencio
¡para siempre!

Malu de Lujan

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