Enfurecida desgarró sus entrañas.
Zamaqueó a diestra y siniestra.
Exhibió sus fauces hambrienta.
Devoró inclemente la vida de
cientos de gentes, que impotentes
suplicaban con ojos clavados al cielo:
Zamaqueó a diestra y siniestra.
Exhibió sus fauces hambrienta.
Devoró inclemente la vida de
cientos de gentes, que impotentes
suplicaban con ojos clavados al cielo:
¡Señor ten piedad de nosotros!
Inmisericorde cosecha su siembra:
cadáveres con olor nauseabundo...
heridos con rostro de muerte...
damnificados con hambre y sed...
desolación absoluta reinante.
¡Cómo me duele el dolor!
©SKORPIONA
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Ola me parece chevere como escribes y tu reaLISMO ES BUENO; vuela en tius sueños
Son buenas tus analogias pero hay que desarrollarlas y ponerlas en un contexto, pues no toca la citara el que quiera tocarla, sino el que sabe tocar.