
I
Viajero de un destino a otro ,
errante, siempre andante,
pensativo medito intranquilo y camino.
Las estrellas me comunican su brillo,
solo ellas como nobles de un reino,
contando su legado y su estribillo
a la luna (abrigo, inspiración y tenue velo),
saben todas en conjunto...
.. lo profundo de mi abismo.
Soy una evolución dolorosa,
Y confirmo mis ideas y mi escudo ;
Confirmo mi ascendente naturaleza,
emprendo entonces de forma impetuosa,
el impulso de cruzar un contorno crudo;
Y gritar y libertar con victoriosa sutileza,
el valor de conquistar un recóndito mundo.
II
Los violines hermosos al oír mi anhelo,
anticipados a mis designios seguros,
circundantes, hijos de la armonía y el recelo,
hijos de la sangre del añejo vino,
enclaustrados por encanto de Neptuno ,
me bañan de sus lamentos y eslabones.
Y en el mas profundo sueño inclemente,
mas limpios y hermosos que la noche,
con sus cuerdas de infinitos derroches,
sueltan de su corazón la sinfonía mas ingrata y bella,
ahogándome en lienzos de tranquilos horrores.
III
Barroca Elegía,
síntoma de un desafuero intelectual,
mas allá de lo que fue,
cruzando crudos contornos de melancolía,
con toda su furia y lucidez,
he de empuñar con fuego la conquista vital
y el dominio del violín y su armonía.




